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Las hamburguesas favoritas de los presidentes de Estados Unidos

Las hamburguesas favoritas de los presidentes de Estados Unidos

No nos queremos, y apenas podemos, imaginar cómo será la agenda de un presidente de Gobierno y máximo de un presidente de Gobierno de los Estados Unidos, y eso que somos auténticos fanáticos de House of Cards y devotos seguidores del implacable e impío Frank Underwood. Reuniones, tomas de decisiones, consensuar acuerdos, puesta al día de la actualidad internacional, cenas de gala…apenas tiempo para respirar.

Calma. Aún queda un nexo entre la falta de aliento de los máximos dirigentes y su desconexión con el mundo de los mortales y nuestra vida mundana y decisiones banales (me compro el abono del FIV o el del Primavera Sound, cereales para desayunar o mejor un buen huevo frito con su bacon humeante, de verdad voy a tener que seguir escuchando cada mañana la desquiciante alarma del móvil…)

El punto de encuentro entre sus ajetreadas e imposibles vidas y las nuestras lo enmarcan dos buenos molletes de pan porque en el campo de las pasiones no hay nada escrito. Seas marino mercante, operador de Telefónica o el máximo responsable de la paz mundial, el placer de disfrutar de una buena hamburguesa con su bien de queso chorreante es universal.

Los máximos mandatarios, como vosotros y como nosotros también (aunque en nuestro caso es un secreto que jamás desvelaremos, así nos torturéis con agua hirviendo o a base de una dieta estricta de zanahorias a todas horas), tienen sus hamburguesas favoritas. Y lo cuentan porque hablar de ellas, de las hamburguesa, es una forma más de reivindicar su yo personal, su vinculación con el resto del mundo, su sencillez y, en esencia, su humanidad.

El hombre que hay debajo del traje disfruta como nosotros del placer más mundano y exquisito y al hacerlo se convierte en un ser humano más porque la corbata, de tanto usarla, ahoga y las manos sirven para algo más que para firmar decretos. Seguro que alguno abandonó el despacho oval con algún revelador borrón de ketchup.

Official White House Photo by Pete Souza

Sabida es la pasión de Barack Obama por las hamburguesas del Five Guys, sus favoritas, aunque haya quien diga que tampoco es para tanto, que en realidad él nunca expresó oficialmente su predilección por éstas y no por otras. Verdad o mito, el mandatario construyó con su visita a la cadena de hamburgueserías una de las mejores campañas de marketing del planeta, no sabemos si a coste cero o a base de palés y palés de carne suculenta con opción a elegir quince ingredientes y sacos y más sacos de cacahuetes bañados en sal.

Al polémico, por decir algo, Donald Trump, aunque no le pegue nada, también le pirrian las hamburguesas. Es humano, aunque a veces jurarías que no. Su favorita es la de 21 Club, un clásico de Nueva York situado en pleno Manhattan. De entre todas, su predilecta es la ’21 Burger’, bastante hecha y acompañada de patatas fritas, según mandan los cánones. El presidente de la melena pajiza tampoco le hace ascos a las del Mc Donalds. Durante la campaña presidencial, para saciar el hambre de victoria, una comanda ligerita: dos Big Macs, dos de pescado y un batido de chocolate para ayudar a que pase.

Qué decir de Bill Clinton…su interés por las becarias no pasaría de eso, mero interés, en comparación con su pasión -era un hombre de instintos- por las hamburguesas. Amaba el Big Mac, no por encima de todas las cosas, pero sí con obsesiva devoción. Sus problemas coronarios, ya jubilado de su cargo público, le obligaron a renunciar al placer de la carne y se pasó al lado oscuro. Ahora es vegano.

Todo lo contrario que su sucesor, George W. Bush, quien detestaba con fervor el brócoli. La grandeza del personaje se resume en esta frase, que quedó para la posteridad y seguramente le granjeó numerosas amistades entre los agricultores de ese, su gran país: «No me gusta el brócoli. Y no me ha gustado desde que era un niño pequeño y mi madre me hacía comerlo. Soy el Presidente de los Estados Unidos y no voy a comer más brócoli». Amén. En su lugar se alimentaba de lo, para nosotros, es LA PIZZA, de ‘cheese burger’. ¿Habéis oído hablar de las armas de destrucción masiva?

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